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sábado, 13 de noviembre de 2010

Las atalayas musulmanas del Valle del Jarama

Durante la dominación musulmana de la Península Ibérica, se construyeron numerosas fortificaciones defensivas en territorios fronterizos para detener el avance de los reinos cristianos. Estos territorios fronterizos se denominaban Marcas.

La red defensiva que levantaron los musulmanes durante los siglos IX y X en la región de la Comunidad de Madrid, trataba de asegurar la defensa de Toledo de la llamada Marca Media de Al-Andalus y consistía en diferentes tipos de construcciones, desde castillos, poblaciones amuralladas, fortalezas militares y torres centinelas o atalayas; que controlaban los pasos y puertos de la Sierra de Guadarrama y Somosierra.

Las atalayas se levantaban alejadas de las poblaciones, en zonas altas, para mejor visibilidad y nunca una aislada, sino formando redes de atalayas a una distancia suficiente para poder mantener la comunicación y el contacto visual entre ellas. De esta manera, se alertaba el peligro de una atalaya a otra, por cristales o humo, durante el día y de fuego durante la noche y se enviaba el mensaje a las fortificaciones principales donde se preparaban las tropas más cercanas.

Las atalayas eran torres cilíndricas de varios niveles formadas por muros de mampostería y pisos interiores de madera sujetos por vigas. El único vano consistía en la puerta de acceso que se situaba en el primer piso y a la que se ingresaba a través de una escalera de madera que era retirada en caso de peligro. Las azoteas de estas torres eran los puestos de observación desde donde los soldados vigilaban.

Muchas de las atalayas de la Comunidad de Madrid han desaparecido ya con el paso del tiempo, pero otra se conservan en mejor o peor estado. Nosotros hicimos un recorrido, una mañana de otoño, visitando las 4 atalayas que quedan en pie del valle del Jarama. Gracias al artículo “Atalayas musulmanas de Madrid”de Jose Manuel Castellanos, en la Revista Madrid Histórico nº4 (2006) pudimos encontrar el acceso a las mismas fácilmente:

Salimos de Madrid por la carretera de Burgos (A-1) y nos dirigimos hacia el pueblo El Vellón. De allí sale una carretera hacia el Espartal, la M-122. A los pocos kilómetros, un camino de tierra hacia la izquierda se dirige hacia la atalaya de El Vellón. Hay que aparcar el coche hay mismo y ascender a pie.



La atalaya del Vellón está situada en lo alto de un cerro, desde donde se dominaba el alfoz de Talamanaca, y es de traza cilíndrica y de 3 pisos que se comunicaban por medio de escaleras interiores de un solo tramo, con 6 m de diámetro en la base y 9 m de altura. Sus muros son de mampostería de alrededor de 1 m de grosor y su puerta se sitúa a 2,5 m del suelo, a la que se accedía por una escalera portátil.

Regresamos hacia El Vellón, retomamos la carretera A-1 y salimos hacia la urbanización Cotos de Monterrey entre los Km. 49 y 50. Antes de entrar en la misma, nos encontramos con la atalaya de Venturada, a mano derecha. Esta vez es fácil acceder a la atalaya y el coche queda aparcado muy cerca.


La atalaya de Venturada es visible desde la carretera A-1 y se levanta en el monte llamado El Carrascal y está construida sobre una base de rocas de granito. Su planta es circular y sus muros al exterior foman un perfil ligeramente escalonado. Tuvo cuatro alturas, aunque su cuerpo superior ha desaparecido casi por completo. Es la única atalaya cuyo suelo a nivel de la puerta era de madera. Su estado es ruinoso y fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1983.

Retomando nuevamente la carretera A-1 en dirección Burgos, seguimos unos kilómetros hasta la salida a la derecha de la N-320 que lleva hacia Torrelaguna. Desde allí., cogimos la M-131 en dirección El Berrueco. En el Km 5,5 de esta carretera se toma un camino de tierra que nace a la izquierda y que conduce una finca particular que está cerrada con alambrada. Aparcamos el coche y rodeamos la finca, manteniendo siempre la alambrada a la derecha y la depuradora de aguas a la izquierda y tras una caminata de unos 10-15 minutos, llegamos al fin a la atalaya de Arrebatacapas:





La torre de Arrebatacas es la más alta de la provincia con sus 11 metros de altura y un diámetro de 6 metros. Se asienta sobre el terreno rocoso, sobre una zarpa o base de 30 cm de altura y tiene tres pisos sobre uno macizo, en cuyo nivel se encuentra la puerta de acceso a unos 2,5 metros del suelo. Se construyó con mampostería irregular y argamasa mezclada con piedras para rellenar los muros. Esta atalaya es una de las mejor conservadas y es Monumento Histórico-Artístico desde 1983.

Retomamos la M-131 dirección El Berrueco, y antes de llegar al pueblo, en el Km10, hay una carretera a la derecha, la M-133 con dirección hacia la presa y el pueblo de El Atazar. Tras 1 km de recorrido por esta vía, nos encontramos con un camino de tierra que nace en diagonal hacia la derecha y que conduce a una finca ganadera. Nosotros entramos con el coche y lo aparcamos entre las vacas, junto al puesto de vigilancia contra incendios que hay allí instalado y caminamos escasos metros hasta la torre vigía de Torrepedrera.






La atalaya de Torrepedrera se localiza sobre un cerro de 1.030 m de altura en el extremo sur del término municipal de El Berrueco. La torre está construida en sillarejo, con piedras de tipo pedernal. Su planta es circular de diámetro de 3,30m y el espesor de sus muros varía entre 1,58 metros en la base y 1,05 en la parte más alta. La construcción es troncocónica de 10 m de altura, con tres pisos, macizos el inferior y accesibles los dos superiores. Esta atalaya está totalmente restaurada y se puede visitar su interior, incluso acceder a la azotea, desde la que se pueden ver las atalayas de Arrebatacas, Venturada y El Vellón cuando los días están despejados, que no fue nuestro caso. Esta atalaya fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1983.


Referencias:
www.castillosnet.org
artículo “Atalayas musulmanas de Madrid”de Jose Manuel Castellanos, en la Revista Madrid Histórico nº4 (2006)

viernes, 15 de enero de 2010

La muralla árabe de Madrid

En la Cuesta de la Vega, frente a la Cripta de la Catedral de la Almudena, se encuentra el monumento más antiguo de Madrid: Los restos de la muralla musulmana, que levantaron los árabes en el siglo IX. Pero son muchos los madrileños y demás habitantes de la ciudad los que desconocen la existencia de este pedazo de historia de la capital de España.

Foto muralla árabe (año 2008)

La fundación de la Madrid se llevó acabo durante la dominación árabe de la Península Ibérica. Fue el Emir de Córdoba, Muhammad I, quien ordena levantar en este lugar un castillo fortificado que formaba parte de una red defensiva de atalayas y castillos para proteger Toledo de los ataques de los reinos cristianos del Norte. Junto al castillo fortificado o alcázar, que ocupaba el lugar donde actualmente se encuentra el Palacio Real, se crea una ciudad árabe o medina, que estaba amurallada y que recibió el nombre de Mayrit.

La muralla árabe poseía unos muros fuertes, con grandes sillares de mampostería de pedernal o roca caliza y argamasa de cal, de casi tres metros y medio de ancho. Sus torreones eran rectangulares, con zarpa en la base. La muralla tenía tres puertas, todas ellas de acceso directo: La Puerta de la Vega, la Puerta de la Almudena y la Puerta de la Sagra.

Mayrit fue conquistada en el siglo XII y la ciudad fue agrandándose y amurallada con recintos posteriores. En el siglo XVII, los restos de la muralla árabe quedan ocultos entre casas y jardines, y va desapareciendo de la memoria de los madrileños.... En el plano de Texeira se muestra que ya en 1656 la muralla existía, aunque integrada entre construcciones de diferentes propietarios.


Foto detalle Plano de Texeira

En 1953, al derribar parte del antiguo Palacio de Malpica que comprendía las actuales fincas de Mayor nº 81 y Mayor nº 83, hasta Bailén nº 12 aparecen los primeros restos de la muralla islámica que estaba recubierta de ladrillos y que servía como muro de contención del jardín del edificio. El arabista Jaime Oliver Asín, el arqueólogo Leopoldo Torres Balbás y el arquitecto e historiador Fernando Chueca confirman la edad de los restos aparecidos, que ya habían sido señalados por Jerónimo de Quintana y Amador de los Ríos siglos antes.

Foto de la muralla en Diciembre de 1953, de Oliver Asín


Foto de la muralla árabe en Diciembre de 1953, de Oliver Asin

En los años 70 hubo otro descubrimiento de la muralla árabe y de la base del torreón sur de la Puerta de la Vega, durante el derribo de lo que quedaba el Palacio de Malpica, en la finca colindante a mayor nº 83. Esta vez, las excavaciones fueron dirigidas por Martín Almagro Basch, Director del Museo Arqueológico Nacional y Comisario General de excavaciones arqueológicas. Bajo la escalera metálica de la Cuesta de la Vega, junto a los restos de la muralla, están enterrados los restos de esta puerta.

La muralla árabe de Madrid fue declarada Monumento Histórico Nacional y Bien de Interés Cultural en el año 1954. Sus restos son de gran valor arqueológico pero su estado está bastante deteriorado y los restos de mayor importancia están integrados en el Parque de Mohamed I que está siendo remodelado en la actualidad.

Foto actual del Parque de Mohamed I (gracias Mario!!)

Otros restos de la muralla árabe han aparecido durante la cimentación del futuro Museo de Colecciones Reales, en la plaza de la Armería, pero aún no son visibles para el público.

Parte del lienzo de la muralla fue destruida en 1958 para la construcción de un garaje privado al aire libre para las viviendas de la Calle Bailén nº 12, a pesar de estar protegida. Aún se pueden ver sus restos, entre coches y cubos de basura.

Foto del garaje privado c/Bailén 12 (Año 2008)

Agradecimientos a Anne Barcat por su amable ayuda en la documentación gráfica e histórica sobre la muralla árabe de Madrid.

martes, 1 de diciembre de 2009

El origen de la ciudad de Madrid

La fundación de la ciudad de Madrid se llevó acabo en el siglo IX, durante la dominación árabe de la Península Ibérica.

Sin embargo, existen restos arqueológicos anteriores a esta época por la región de Madrid. Hay que tener presente que la zona era rica en ríos y arroyos, abundaban los pastos y bosques, y es por ello que desde la prehistoria, el valle del Manzanares ha sido visitado por nómadas del Paleolítico que cazaban y recolectaban en su búsqueda de alimento. Durante el Neolítico, se desarrollaron pequeños núcleos rurales en los márgenes de los ríos. Existen también villas romanas agrícolas, como las de Casa de Campo, Carabanchel y Villaverde que situaban cerca de las calzadas romanas. Y es ya indudable que también los visigodos transitaran por la zona. Sin embargo, no hay evidencias aún de que existiera una ciudad como tal antes de la llegada de los musulmanes.

Madrid está situado en el centro de la Península Ibérica y era por tanto cruce de caminos hacia ciudades importantes de aquella época, como las vías que unían Segovia-Titulcia, Titulcia-Alcalá, o Alcalá-Segovia. Además, está en una zona alta, junto al río Manzanares, y con excepcionales vistas a la Sierra de Somosierra. Su localización geográfica era excelente y contaba con innumerables recursos naturales necesarios para la subsistencia.

Fue el Emir de Córdoba, Muhammad I (850-866), quien ordena levantar en un cerro del margen izquierdo del río Manzanares, un castillo fortificado que formaba parte de una red defensiva de atalayas y castillos de la zona fronteriza llamada Marca Media, para proteger de los ataques de los reinos cristianos del Norte a Toledo, capital en tiempos visigodos.

Dibujo fantástico que nos permite imaginar como pudo ser la construcción del castillo árabe de Madrid, imagen sacada del libro:"Historia de la Villa y Corte de Madrid" por Jose Amador de los Ríos. Madrid 1861


La fundación de Madrid se debe entonces a razones políticas, militares y estratégicas. La red defensiva de atalayas y fortalezas controlaba los pasos y puertos de Somosierra y Guadarrama y trataba de disuadir a las tropas cristianas de no acercarse a Toledo. En el caso de que intentaran atacar, las torres-vigías se comunicaban entre sí durante el día mediante humo y con hogueras durante la noche, avisando con antelación de la ofensiva cristiana.

Imagen sacada del libro: "Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. Volumen 1. De la Prehistoria al Renacimiento". Fundación Caja Madrid. Octubre 2005

Varias atalayas musulmanas se conservan en nuestros días, Torrelodones, El Berrueco, Venturada, entre otras.


El castillo fortificado o alcázar estaba habitado por soldados, y ocupaba el lugar donde actualmente se encuentra el Palacio Real. Junto a él, se instaló un núcleo de población urbana que abastecía a los soldados de alimentos y otros servicios. Nace entonces una ciudad árabe o medina, que estaba amurallada y que recibiría el nombre de Mayrit. Pero esto, será otra historia…

Fuentes:
Historia y Desarrollo de la Ciudad de Madrid: http://www.nova.es/~jlb/mad_es01.htm
El Madrid Medieval: http://elmadridmedieval.jmcastellanos.com/