
El proyecto se basaba en la construcción de casas unifamiliares (denominados hoteles o villas) con huerta y jardín, a lo largo de una línea a modo de arteria, verde y ancha, que sirviera para el transporte de personas y de mercancías. El crecimiento de esta ciudad estaba asegurado por ser de longitud ilimitada y en el eje central se situarían los servicios públicos. A lo largo de esta línea se mezclarían construcciones para ricos y pobres, ya que se proyectaban viviendas de lujo para burgueses y clases sociales más adineradas junto con modestas viviendas para obreros.
El proyecto empezó a lo largo de una avenida de unos 5 Km, actual calle Arturo Soria, aunque no pudo continuarse por problemas económicos entre otros. A nuestros días han llegado pocas de esas casas, y desde pequeña siempre me han llamado mucho la atención, porque conviven desafiando el tiempo con edificios más modernos. Algunas han sido restauradas y lucen majestuosas, otras en cambio reflejan con melancolía el esplendor de otra época.
La Compañía madrileña de Urbanización aún existe, y ha prestado gran parte del material que se expone en la exposición, como son planos, fotografías, láminas,... A todos recomiendo esta exposición, que estará abierta hasta este fin de semana en el Centro Cultural San Juan Bautista, c/San Nemesio 4.





